Anclados en Su Amor Inmutable
En un mundo donde el amor parece efímero y condicional, la Biblia nos invita a anclar nuestra alma en una verdad inquebrantable: el amor eterno de Dios. No es un amor que dependa de nuestro mérito o rendimiento, sino de Su misma esencia. Antes de que existiéramos, Él nos amó (Jeremías 31:3). En nuestros tropiezos, nos sigue amando (Romanos 5:8).
Este amor no se limita a palabras; se manifestó en la cruz, el acto supremo de entrega. Allí, la gracia se encontró con la misericordia para ofrecernos esperanza y vida eterna. Es un amor que consuela al que sufre, guía al perdido y restaura al que está roto. Es la promesa de que nunca estamos solos, un abrazo divino que trasciende el tiempo y la circunstancia. Deja que esta verdad penetre tu corazón hoy y te llene de esperanza. Su amor te sostiene, hoy y siempre.